El término de red eléctrica inteligente o smart grid se asocia a menudo con el concepto de contadores inteligentes. Esto es correcto, pero también hay mucho más que se puede obtener y ahorrar en la gestión de redes eléctricas utilizando las smart grids. Las redes eléctricas inteligentes utilizan tecnologías que detectan fallos y errores en la red y que son capaces de reparar estos problemas sin intervención de ninguna persona sobre el terreno. Esto asegura un suministro más fiable y seguro y reduce la vulnerabilidad de las redes eléctricas ante desastres naturales o ataques.
Los contadores inteligentes son capaces de ofrecer una facturación detallada por franjas horarias, esto permite a los consumidores no solo elegir las mejores tarifas de entre las diferentes empresas eléctricas, sino también discernir entre las horas de consumo, lo que abundaría en un mejor uso de la energía disponible en la red.
Las redes eléctricas inteligentes proporcionan flexibilidad a la red eléctrica. Las infraestructuras de transmisión y distribución de energía eléctrica deben manejar flujos bidireccionales de energía, permitiendo la generación distribuida con el autoconsumo con balance neto. Por el contrario las redes eléctricas clásicas presentan numerosos problemas de integración de flujos bidireccionales, haciendo mucho más difícil la implantación de la tercera revolución industrial.
El uso de smart grids aumenta la eficiencia de la red eléctrica y disminuye la redundancia en las líneas de transmisión y distribución, debido en particular a la mejora en la gestión de la demanda local (la red sabe en cada momento la energía que demanda cada consumidor). Esta optimización del uso de las redes provoca una mayor utilización de los generadores y hace que el precio final de la energía sea menor.
La flexibilidad que muestran las redes eléctricas inteligentes permiten una mayor penetración de las energías renovables y altamente variables como la energía solar fotovoltaica y la eólica, algo que con la actual red eléctrica resulta más complicado de gestionar. Por lo que las smart grid mejoran la sostenibilidad del sistema eléctrico.
La demanda energética puede variar significativamente de un momento a otro. En las redes eléctricas actuales la manera de tener asegurada la demanda en todo momento se consigue al tener en «stand-by» algunos generadores alternativos que son utilizados cuando la demanda llega a un cierto nivel. Con una smart grid, se puede pedir a clientes especiales que reduzcan su potencia en momentos de extrema demanda y hacer llegar la energía ahorrada a quien la esté demandando en este mismo momento, haciendo innecesarios los generadores «stand-by» con el consecuente ahorro que se produciría sobre el coste del sistema eléctrico.
El elevado coste de implantación de una smart grid es un inconveniente, ya que requiere la instalación de equipos electrónicos como contadores, sensores, sistemas de control y nuevo cableado.
La gestion de la generación y de la demanda en las smart grids permite interactuar entre el consumo y la generación en tiempo real, aplanando los picos de demanda. La eliminación de estos picos de demanda produce ahorros al sistema y aumenta el tiempo de vida de los equipos generadores, además de permitir a los usuarios conectados a smart grids priorizar el uso de sus aparatos cuando el precio de la energía sea más barato ya que las compañías eléctricas podrán establecer nuevos precios variables en función del día y de la hora.

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