La iluminación LED se postula como una iluminación de futuro y mucho más sostenible amparándose en tres aspectos: Ahorro energético, ahorro económico y mayor vida útil. Como ejemplo real de aplicación podemos ver el caso de Moclinejo y el ahorro energético producido.

Ejemplo de iluminación LED en la torre Agbar de Barcelona. Foto de Börkur Sigurbjörnsson (Flickr) (CC BY 2.0)
El ejemplo de Moclinejo
Moclinejo es un pequeño pueblo de la Axarquía malagueña, a 27 km de Málaga y con 1300 vecinos, que se subió al carro de la iluminación LED cambiando su iluminación pública (exterior y del edificio del ayuntamiento) tradicional por 309 bombillas LED.
Esta noticia recogía como el consumo energético se había reducido un 80% pasando de los 6.300 kWh en su arteria principal en el mes de enero de 2013 a los 1.605 kWh en el mismo mes de 2014. Unos datos excelentes y sobradamente contrastados en el ahorro energético, y por ende en el económico, que han animado a su propio alcalde a afirmar que esta iniciativa supone “un gran ahorro perdurable en el tiempo para la economía del municipio, puesto que la vida útil de este tipo de iluminación es superior al de la iluminación tradicional”.
El caso de este pequeño pueblo andaluz recoge los tres pilares sobre los que se sostiene la revolución LED en un contexto en el que el ahorro energético y el cuidado medioambiental se hace cada vez más patente y potente en el discurso de la ciudadanía, a la vez que las facturas de la luz han visto incrementado su precio en más del 60% en los últimos años.
Las 3 bases del ahorro LED
Y es que como apuntan los especialistas la iluminación LED supone una verdadera revolución tanto en el consumo domestico como en el profesional con un ahorro cercano al 85% en la factura con respecto a la iluminación tradicional. Si bien es cierto que este tipo de iluminación ya quedó defenestrada por la Unión Europea, aún hoy sigue existiendo luminarias que es preciso renovar por los modernos LED, con lo que se obtendría:
- Ahorro energético: La iluminación LED, es una iluminación mucho más sostenible ya que gastan menos energía. Las bombillas LED necesitan menos temperatura para funcionar y son capaces de convertir esta energía eléctrica en lumínica con menos pérdidas. Esto provoca un ahorro energético bastante considerable.
- Ahorro económico: El menor consumo energético lleva implícito un ahorro monetario, viendo como se adelgaza la factura de la luz. Se ha estimado que una bombilla LED, al igual que las bombillas de bajo consumo, supone un ahorro aproximado de 1,6 €/mes en comparación con las bombillas tradicionales.
- Vida útil: Es aquí donde radica una de las principales diferencias entre bombillas LED y de bajo consumo. Las bombillas LED pueden durar 45.000 horas de uso. Esto es 15 años con un consumo diario de 8 horas. Un dato muy superior a las bombillas de bajo consumo. Es verdad que la compra de iluminación LED suele ser más cara que todas las demás variantes, sin embargo a largo plazo suele ser más barata y rentable.
Por otra parte y a modo de apunte final, hay que añadir que las bombillas LED resultan menos contaminantes que todas las demás tipologías (una crítica perenne, y a veces infundada, a la iluminación de bajo consumo) al no contener ni mercurio ni tungsteno, así como reducir la emisión de CO2 considerablemente.
Es por todas estas razones y datos por las que tenemos que aplaudir y fomentar acciones como este pequeño pueblo malagueño quienes han apostado por el consumo responsable.
Artículo expresamente redactado para El Blog de la Energía Sostenible.
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