El Gobierno quiere acabar con las cooperativas eléctricas tradicionales existentes en España. En la actualidad existen diecinueve cooperativas eléctricas, de las cuales 15 se encuentran en la Comunitat Valenciana, asociadas en la Federación de Cooperativas Eléctricas de la Comunitat Valenciana que agrupa desde la Cooperativa Eléctrica del pueblo de Vinalesa o la Cooperativa Fluido Eléctrico de Museros con 100 años de vida, hasta la entidad Cooperativa Casablanca de Almenara con 63 años, la más joven. Estas cooperativas son empresas dedicadas a la distribución, comercialización y producción de energía eléctrica, dentro del campo de la economía social. Las cooperativas eléctricas valencianas cuentan con 43.289 socios en 15 municipios, 1.195 kilómetros de líneas de distribución, 416 centros de transformación y dos subestaciones con una potencia de 80MW.

Paraje natural cerca de Chera (Valencia), donde existe una cooperativa eléctrica. Foto: Javier Vte Rejas (Flickr)
El presidente de la federación de cooperativas eléctricas de la Comunitat Valenciana y responsable de la de Alginet, Salvador Escutia explica que con la nueva reforma eléctrica el Gobierno les dejan «sin posibilidad alguna de subsistencia«. Según Escutia uno de los cambios que el Gobierno pretende introducir en la ley es que las cooperativas eléctricas no podrán distribuir electricidad como vienen haciendo desde hace casi un siglo. Escutia no entiende que el Gobierno pretenda apartar a las cooperativas del negocio eléctrico y lo deje exclusivamente en manos de las empresas comercializadoras perdiendo así la relación que estas cooperativas tienen con sus asociados. La reforma eléctrica obliga a que las comercializadoras sean sociedades inscritas en el registro mercantil y, por tanto, deja fuera a las cooperativas. Esta obligatoriedad de convertirse en sociedades mercantiles aboca a las «pequeñas» eléctricas valencianas a su cierre debido al coste y la dificultad de formar sociedades mercantiles con la envergadura suficiente como para continuar prestando el mismo servicio que hasta ahora.
Según el presidente de la federación valenciana se han producido quejas de manera oficial y realizado acciones de protesta ante distintos organismos tanto autonómicos como nacionales para intentar conseguir la modificación de esta normativa sin obtener ningún resultado satisfactorio.
Las cooperativas eléctricas además de proporcionar electricidad más barata a los vecinos suponen una potente industria local, motor de las economías de los pueblos donde existen y que además ejercen una labor social que va desde la concesión de becas a estudiantes, proporcionar vales de comida a las familias necesitadas, descuentos a jubilados en el recibo de la luz o patrocinios de eventos culturales y deportivos por lo que la desaparición de las cooperativas eléctricas valencianas además de acrecentar el poder del oligopolio eléctrico disminuirá las ayudas sociales a algunos sectores de la sociedad más necesitados y reducirá el empleo en los pueblos donde estas cooperativas están asentadas.
La clave que se esconde detrás de este cambio normativo es si realmente resulta tan necesario para el Gobierno acabar con una actividad que apenas representa un ínfimo porcentaje de generación de energía eléctrica y que además desarrolla una actividad de cohesión social esencial en un momento de crisis como el actual?
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