¿Qué es la energía solar térmica?

La energía térmica se define como aquella energía que tiene la materia debido a su temperatura. El sol produce energía térmica de manera natural, y ésta es la que se llama energía solar térmica. La energía térmica está muy presente en nuestra vida diaria y es fácil aprovecharla mediante paneles solares térmicos, también llamados colectores. La energía solar térmica tiene muchas aplicaciones, tanto domésticas como industriales. En casa se puede utilizar para calentar agua y para calefacción y en la industria para numerosos procesos de limpieza o lavado. Hay diferentes tipos de colectores de energía solar térmica, los utilizados para ACS (Agua Caliente Sanitaria) o calefacción y otros paneles que se utilizan en instalaciones de energía termosolar.

Viviendas con una instalación de ACS con paneles solares térmicos en Estados Unidos. Foto: Dave Dugdale (Flickr)

La energía solar térmica es diferente de la energía solar fotovoltaica. Los paneles utilizan la energía del sol de manera diferente. Mientras que en la energía solar térmica los paneles están diseñados para extraer el calor de la energía del sol, en la energía solar fotovoltaica los paneles están diseñados para extraer la carga eléctrica de los fotones y generar electricidad.

Los paneles de ACS y calefacción se pueden instalar fácilmente, habitualmente junto con un depósito acumulador y vinculados al consumo de una vivienda individual. De hecho en el mercado existen kits listos para instalar en viviendas unifamiliares y en pisos. Con estas instalaciones se aprovecha la energía generada para disponer de agua caliente y a veces calefacción, aunque en estos casos la instalación es un poco más compleja.

Los paneles se deben instalar en la cubierta o en la parte alta del edificio, siempre orientados al Sur y con una inclinación aproximada de 40º para aprovechar la irradiación solar al máximo. La inclinación del panel varía según la latitud del lugar donde está la instalación, para la España peninsular se puede considerar 40º como una inclinación adecuada. El depósito acumulador se instala también normalmente en la cubierta del edificio y sirve para acumular el agua que se ha calentado con los paneles y que todavía no se ha utilizado.

Una ventaja de este tipo de instalaciones es que no resultan excesivamente caras para una vivienda de tamaño normal y el periodo de retorno de la inversión es relativamente corto, solo unos pocos años. Tienen otra ventaja y es que la instalación de paneles solares térmicos para ACS y calefacción no reciben primas ni están sujetos a cupos ni a moratorias como la energía solar fotovoltaica, por lo que a menos que prohíban específicamente este tipo de energía no hay obstáculos legales para poder realizar una instalación de este tipo, al contrario de lo que ocurre por ejemplo con la energía solar fotovoltaica para autoconsumo la cual todavía está pendiente de regulación y existe un vacío legal al respecto. El único trámite a realizar para instalar los paneles y el acumulador es en el ayuntamiento donde hay que pedir una licencia de obras y ver si existe alguna ordenanza municipal relativa a energía solar térmica (muchas ciudades disponen de una), además hay que tener permiso de la comunidad de vecinos en caso de un edificio de viviendas. Una vez que esto está solucionado ya se puede aprovechar la energía del Sol para calentar el agua de casa.