Cómo hacer una auditoria energética

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La primera fase para realizar una auditoría energética es la toma de datos y los patrones de consumo. Foto: Camilo Rueda López (Flickr) (CC BY-ND 2.0)

Una Auditoría Energética puede ser realizada por cualquier persona. En definitiva se trata de un estudio de los costes energéticos, realizado para una vivienda, comercio, edificio completo, industria o cualquier otro inmueble que sea susceptible de optimizar su gestión energética.

En general las auditorías energéticas se presentan en forma de estudio o documento firmado, realizado por expertos en la materia, normalmente ingenieros especializados. El objetivo del estudio es minimizar los costes energéticos sin disminuir el confort climático. El estudio o auditoría energética tiene claramente dos fases. La primera contiene un estudio detallado de la situación energética actual y la segunda explica las propuestas de mejora,  de ahorro energético y de eficiencia energética.

En la primera parte de la auditoría, es conveniente incluir una descripción con fotos del emplazamiento, su uso, la superficie total, materiales utilizados en la construcción, tipos de cerramientos, etc. Junto a esta información se incluirá otra detallada descripción de las instalaciones existentes, como el aire acondicionado, calefacción, iluminación, etc., con todas sus características técnicas, incluyendo la antigüedad, así como los patrones o pautas de uso de estas instalaciones (número de horas diarias en funcionamiento, periodos del año, etc.).

A continuación, la auditoría debería detallar todos los datos sobre los consumos existentes (eléctrico, gas, combustibles, agua, etc.), así como un historial de consumo y de los costes para cada tipo diferente de suministro, por ejemplo, construyendo una tabla con los consumos de los últimos 5 años de gas, electricidad y agua. Cuanto más detallada y más extensa sea esta información, mejor tratamiento se podrá hacer de ella para proponer medidas de ahorro. Si no se dispone de esta información, se puede continuar realizando la auditoría pero los resultados de la misma pueden suponer unos ahorros mucho menores de los esperados.

Una vez obtenidos todos los datos posibles se procede a tratar la información, calculando consumos de electricidad, litros de agua por persona, etc. Se puede realizar mediante hojas de cálculo o bien utilizando algún software disponible al efecto. El procesamiento de todos estos datos puede dar como resultado interesantes conclusiones. Se puede descubrir que el consumo aumenta en ciertos periodos del año y en otros disminuye, o que solo se concentra en determinados periodos y en otros es prácticamente nulo. O que el consumo se ha incrementado sustancialmente desde algún momento concreto sin que las pautas de consumo hayan cambiado, esto podría ser una manera de detectar fugas de agua, por ejemplo. Esta parte de la auditoría es la más interesante ya que la profundización con la que se desarrolle determinará el éxito o no de la auditoría y las medidas de eficiencia que se pueden aplicar.

Después de procesar la información y obtener algunas conclusiones, en la segunda fase se proponen las medidas de ahorro y de eficiencia energética necesarias para disminuir los costes energéticos sin disminuir el confort térmico.

Todas las medidas de ahorro y eficiencia energética se pueden explicar mediante el desarrollo de un plan de actuación que explicará todas y cada una de las medidas a tomar, su coste y el ahorro generado. El ahorro medio conseguido después de una auditoría energética puede ir desde el 10% de ahorro en emplazamientos bastante eficientes hasta el 50% de ahorro en emplazamientos muy poco eficientes, aunque estos valores pueden variar mucho dependiendo del sitio y de las condiciones.

Teniendo en cuenta estos consejos ya puedes empezar a preparar tu propia auditoría energética.

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